15 de septiembre de 2012

GRACIAS


Un sinfín de emociones recorre ahora mismo mi cuerpo. Cuando esta mañana he amanecido a las doce ni siquiera hubiera alcanzado a imaginar la cantidad de sensaciones que he experimentado hoy. Hacía tiempo que me sentía algo inerte, sentía que las cosas que me pasaban, las situaciones que vivía, no me llenaban desde que él se fue pero hoy eso ha cambiado.

Hoy he recibido una de las mayores lecciones de mi vida. He aprendido que a veces no consigues lo que quieres pero que, si luchas, la vida te regala cosas incluso mejores. Hoy he aprendido que es importante jugar limpio, que es importante ser uno mismo y que los amigos son la familia que nosotros elegimos para compartir nuestra vida.

Hoy he llorado. Me he sentido defraudada por mí misma cuando no he conseguido algo que ansiaba pero me he dado cuenta de que no lo he conseguido porque no lo hacía por mí, estaba tratando de demostrar algo de un modo estúpido e inconsciente, estaba intentando callar bocas de una manera poco cuerda y meditada y en eso también me he dado cuenta que necesito mejorar. Hay mil y una maneras de demostrar ciertas cosas y yo hoy no he elegido el modo más correcto.

Pero también ha sido un día en el que me he sentido realmente especial, mejor dicho, me han hecho sentir realmente especial. Hoy he tenido a mi lado a personas que me han demostrado que, a pesar de los malos momentos y las discusiones, las amistades pueden a todo eso y que, si te esfuerzas, puedes demostrarle mucho a una persona con un par de horas en su compañía y con una sonrisa. A veces es lo complicado, lo que más cuesta, lo que ni siquiera esperas lo que te hace feliz y, aunque esa felicidad dure un instante, un minuto o unas horas esa sensación no te la puede quitar nadie, es tuya y la recordarás siempre.

No os hacéis una idea de lo gratificante que es mirar al exterior y ver como otras personas se sienten felices y realizadas cuando te ven desenvolver un regalo que ellos mismos han preparado con esmero. No os hacéis una idea de lo bien que sienta que alguien te diga que eres especial, que es difícil encontrar a alguien como tú. No os hacéis una idea de la sensación que produce el hecho de sentirte en paz contigo mismo después de mucho tiempo juzgándote por cosas que hiciste en el pasado.

Hoy estoy delante del ordenador y pongo esta entrada para dar las gracias, para agradeceros el día de hoy y esto va tanto para los que estáis cerca como para los que estáis lejos. Si vosotros no hubierais creído en mí a pesar de mis errores yo no habría logrado comprender que puedo ser mejor persona y que, igual que a mí me habéis dado la oportunidad de mejorar, yo debo aprender a perdonar y brindarles esa oportunidad a otros. Así que desde aquí te digo a ti (tú que sabes quién eres) que quiero que lo intentes, quiero volver a confiar en ti y que estemos como antes porque te quiero en mi vida y porque, en las buenas y en las malas, siempre vas a ser alguien importante para mí.

Así que puedo decir, oficialmente, que he vuelto, mejorada y renovada con ganas de vivir estos últimos días en Madrid y con una infinidad de gratitud por todos los momentos increíbles que he pasado durante estos últimos meses. Vosotros me habéis cambiado, me habéis dado la fortaleza que a veces me falta y os habéis hecho indispensables para mí. Me habéis dado la mayor lección de todas: cuando vives al 100%, cuando no te pasas la vida haciendo cálculos es cuando realmente vives, sientes y conoces a personas tan maravillosas como sois vosotros.

Mil gracias amigos. En las buenas y en las malas. Lo prometo.

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