8 de diciembre de 2012

Mira la vida..


Llega un momento en el que comprendes que la vida va de prioridades. Llega un momento  en el que sabes que no puedes tenerlo todo y perderás cosas por el camino. Llega un momento en el que descubres que elegir es algo que haces millones de veces al día aunque a veces no te des cuenta de ello. Eliges tu suerte al despertarte por las mañanas, eliges cuando decides correr o no para alcanzar el autobús, eliges cuando decides hacer una cosa y no otra. Las prioridades son eso, tomar una decisión cuando se te presentan dos o más posibilidades.  Elegir vivir a que te digan la vida que debes vivir. Elegir luchar aunque los demás te digan que deberías tirar la toalla. Elegir dejar tu vida pasada y comenzar una nueva lejos de todo aun sabiendo las consecuencias de tu decisión.

Con el tiempo y la experiencia aprendes que, a veces, ir contracorriente es lo que realmente te hace valioso. No seguir a la masa, no encasillarte, ser diferente puede abrirte una infinidad de puertas pero, escucha, debes saber una cosa. A veces, cuando sabes lo que quieres conseguir, cuando sabes que hay personas que pasarán por tu vida sin dejar huella, debes comprender que estarás solo, que te criticarán por no ser como el resto, que desfallecerás un millón de veces y necesitarás la fuerza y el coraje para levantarte porque, muy pocas veces, habrá alguien ahí que te tienda una mano sin esperar algo a cambio.

Porque la vida es así. Es egoísta y caprichosa. Es cruel y traicionera. Pero también es dulce, sorprendente y gratificante. Porque algunas decisiones te llevan a lugares que jamás habrías imaginado. Porque algunas decisiones te ponen delante a gente que de otro modo no habrías conocido. Porque esas decisiones, a veces tomadas con prisa para huir de algo, pueden cambiarte la vida, pueden ayudarte a madurar y a ver toda tu historia de otra manera. Porque la vida es saber mirar a la vida, saber observar sus detalles, sus atisbos, lo que calla, esconde y a veces dice entre susurros. 

La vida es tan sutil a veces que no nos damos cuenta de que las cosas suceden por algo. De que a veces necesitamos perder y sentirnos débiles para comenzar con más ganas y plantearnos las cosas de otro modo. A veces tenemos que dejar atrás esa dependencia que siempre nos ha caracterizado para volvernos más independientes, para saber que, pase lo que pase, siempre nos tendremos a nosotros mismos aunque el resto del mundo falle. 

Porque tal y como alguien dijo una vez: ‘’Nacemos solos y morimos solos’’. Aunque siempre hay personas que llegan a nuestra vida para demostrarnos que, a veces, podemos estar equivocados. 

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