26 de enero de 2012

Otra noche de Invierno

''Cuando miro atrás y recorro una vez más los andenes de nuestra historia plagada de trenes de ida y vuelta, comprendo que en la esencia de cada instante se encontraba mi verdadera felicidad. El día que te marchaste, el día que se nos agotaron los andenes a la par que las ganas te llevaste una felicidad que jamás he sido capaz de volver a recuperar''.

Parece que ha pasado un siglo desde que te escribí esas palabras, parece que desde entonces han llovido más noches de las que he sido capaz de contar. Pero, sin embargo, parece que fue ayer aquella noche de Invierno en la que nos propusimos ser eternos, en la que me quemé con tu fuego. Sí, de eso sí que ha pasado ya un tiempo. Un par de años de ausencia, tres recuerdos olvidados en unas cartas que escondo bajo mi colchón compuestas de líneas de promesas desdibujadas por mis lágrimas. 

El amanecer golpea sigiloso en la ventana de mi cuarto, el frío helador se cuela por ese minúsculo agujero que existe entre el edredón y mi cuerpo, se oye la música a lo lejos y el despertador comienza a sonar insistente. Quiero creer que ha sido una pesadilla pero Morfeo no me acompañaba en el momento en que esos pensamientos se han colado como auténticos intrusos en mi mente. Se hace de día y comienzo la rutina de siempre con tu nombre golpeando en las esquinas de mi mente.

Otro día gris de horas interminables y helados momentos en los que ni siquiera tu recuerdo me da calor. Viajo sin red inventando canciones que nunca podré cantarte al oído, desgarro todo aquello que llevo dentro en un par de estrofas y marcho rumbo al trabajo.

Me espera un día largo. Uno más de esos días que, inevitablemente, acabarás cerrando tú. Nos miraremos como dos extraños, fingiremos que seguimos siendo los mismos, nos acostaremos en la misma cama y volveré a encontrar tu lado de la almohada vacío al despertar. 

Hace tiempo que ya no somos Nosotros, hace tiempo que se agotaron las ganas de estar juntos, sigo a tu lado porque es lo correcto pero ya no te amo. Mi piel lleva tu nombre pero ya no reacciona ante tus cariciasSe ha acabado. Ya no sueño, ya no sonrío, ya no busco tus labios en las noches frías de Invierno.

''Te has llevado mis amaneceres, los recuerdos de aquellos días entre andenes, las ganas, los sueños e incluso el vértigo que teníamos antes de conocernos..''

19 de enero de 2012

Lo que una vez fue todo...

Era la razón de mi existencia. La razón por la que me levantaba cada mañana. Su mirada y su compañía el motivo de mi sonrisa. Era siempre el último pensamiento que pasaba por mi mente antes de dormirme y mi refugio en los momentos de oleada emocional.

Era perfecto, sincero,coherente. Era alguien distinto al resto de personas que había conocido hasta ese momento. Era especial, especial a su manera. Y tenía un don, ese que me hacía sentir reconfortada cuando hablaba con él, cuando pensaba en él, cuando estaba con él...

Me mostró una visión totalmente distinta del mundo, me enseñó a imaginar hasta lo inimaginable, me hizo ilusionarme, me demostró que el amor es lo único que se necesita para ser feliz.

Confió en mis posibilidades incluso cuando yo no lo hacía, cuando yo me negaba a ver más allá de la oscuridad. Me demostró qué era lo verdaderamente importante y qué cosas no valían la pena. Me dio esperanza y ganas de vivir. Fue mi mejor amigo, mi compañero de bromas, mi consejero, mi pareja, el chico que me hizo perder la cabeza y la mejor persona que jamás llegaré a conocer.

Me enseñó también que la perfección se encuentra en no ser perfecto, que lo que realmente vale son los pequeños detalles y que un acto, por muy desesperado e incoherente que sea, significa muchísimo más que todas las promesas del mundo.

Estar a su lado, compartir mi vida con él fue sin duda una de las mejores experiencias de mi vida. Fue como una brisa en pleno mes de Agosto, como una gota de lluvia resbalando por mi cara en un día nublado, fue...Fue mi todo durante más tiempo del que puedo llegar a imaginar.

Amé cada recodo de su mente, cada centímetro de su cuerpo, cada locura, cada silencio, cada imperfección y cada sonrisa que veía en su rostro. Me enamoré como nunca más he vuelto a hacerlo. Le regalé mi vida sin preguntarle nunca si aquello saldría bien o nos chocaríamos contra un muro. Aguanté tempestades, idas y venidas, miedo, angustia y todo porque lo amaba, lo amaba por encima de cualquier cosa que hubiera podido llegar a querer o poseer.

Pero un día me desperté y ya no estábamos juntos. Se esfumó, desapareció y nunca más volvió a mi vida. Su recuerdo golpeo todo mi mundo y destruyó por completo mi realidad. Me dejó echa polvo, dolorida y sin futuro. Me negó la vida que durante todo el tiempo juntos me había prometido. No dijo adiós. No pidió perdón. No preguntó si estaría bien. No, sencillamente desapareció una mañana de finales de verano y nunca más regresó.


11 de enero de 2012

Hablemos de utopías y banalidades varias...

Ayer me dijeron que la felicidad es el fin último de todas las personas y yo me pregunto: ''¿es que acaso eso existe?''.

La felicidad es, a mi entender, la mayor utopía que la humanidad ha creado. Desde que nos levantamos soñolientos de la cama hasta que volvemos agotados a ella a última hora de la noche no paramos de repetirnos que ese día encontraremos ese algo o a ese alguien que nos haga sonreír, que le de sentido a todo, que nos haga realmente felices. Y así día tras día, semana tras semana...Te pasas años buscando algo que en realidad no existe o, si existe, a veces dura sólo un instante o dos o tres pero no toda la vida como dicen algunos.

Con los años te vuelves un tanto escéptico y te cuestionas qué es lo que nos ha llevado a martirizarnos con dicha búsqueda y, como si de repente se tratara de una iluminación divina, lo entiendes. Cuando te meten en la cabeza eso de que debes ser feliz a toda costa accionas una serie de mecanismos internos que ponen en funcionamiento sensaciones, emociones y deseos que jamás llegan a saciarse por completo.

¡No os engañéis! Cuando creáis que sois felices, que no podéis serlo más, sucederá algo que perturbará la paz de vuestras almas y volverá a haceros infelices. Os levantareis una mañana, mirareis a la persona que yace dormida a vuestro lado y os daréis cuenta de que tal vez no sea la persona de vuestra vida, ¿lo veis? Otra utopía más. La persona de tu vida...

Y así pasan los minutos, los segundos, las horas...Le dedicamos tiempo a cosas insulsas, sin sentido, cosas banales como perder el tiempo con ensoñaciones varias que sólo acentuarán nuestro dolor interno, que terminarán de hundirnos por completo. ¡Dioses! Hay fuera hay un mundo que construir y nosotros perdiendo el tiempo con cuentos de hadas, mentiras inventadas por la prensa, los medios y los comercios, y un sin fin de mentiras varias que nos cuentan a lo largo del día para hacernos creer que todo es posible.

¡Señores!, la vida es dura y cuanto antes comprendamos que sin lucha y sudor el esfuerzo no vale la pena, antes nos daremos cuenta de que las utopías y las banalidades debemos dejárselas a aquellas personas que siguen soñando con un mundo mejor en el que los malos no sean tan malos y los buenos se pasen la vida haciendo milagros.

4 de enero de 2012

Pero, ¿qué hago ahora?



Sólo quiero romper a llorar, acabar con todas estas mentiras que me corroen por dentro, decirte que estoy enamorada de ti y que siempre voy a estarlo. Quiero, joder, no sé ni que coño quiero, bueno sí, a ti, pero no puedo tenerte...

Todo, desde el estúpido paseo de hoy por el Retiro me recuerda a ti, a los días pasados a tu lado, a las risas, a todos los secretos y cosas que nadie sabe que he compartido contigo. Pero nada, cuando quiero que te des cuenta no lo comprendes, me dices que me quieres pero que sólo somos amigos y me rompes por dentro.

Yo...yo...a veces no sé a que estoy jugando. A veces lo único que necesito es ir corriendo a donde tú estás y besarte en los labios, olvidarme de todo entre tus brazos y dejarme de líos baratos, de sueños a medias y de conformismo desgastado. A veces lo único que necesito es que me digas que, quizá, algún día podrás enamorarte de mí, que querrás intentar ser algo más de lo que somos ahora, que quieres quererme hasta darte de bruces con la realidad si hace falta. Y yo...mirarte, secarme los ojos llorosos y sorber la nariz mientras dibujo una sonrisa tímida, que me beses y me digas que no quieres que se acabe nunca (y hacerlo realidad, por supuesto).

Pero lo sé, los príncipes azules no existen, el ''fueron felices y comieron perdices'' es sólo un invento para hacernos creer que todo es posible pero, aun así, aunque sepa que todo es mentira, me gustaría tener un poco de esperanza en este devastado mundo de compra-venta de sentimientos y emociones. Tú eres mi esperanza aunque no lo veas, tú llenas mi mundo con sólo mirarme, tú me ves cuando los demás sólo miran pero no, siempre dices que te tengo pero eso, eso para mí ya no es suficiente...


                           ¿Y qué hago si lo único que quiero es que te enamores de mí?

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