11 de septiembre de 2011

Nueve.

¿Qué me quieres? Yo también te he querido, mucho, no te haces a la idea de cuanto...He luchado mil veces en una batalla de cabeza y corazón y contigo siempre vencía el último. Durante cuatro meses y a pesar de las dudas, fuiste mi todo y supiste hacerme feliz como nadie. Ahora cuando te miro, cuando te tengo cara a cara y me preguntas qué siento por ti tengo dudas. He arriesgado mucho y debido a ello he perdido demasiado. He salido dañada, herida, lastimada; he sufrido lo que no está escrito con tus palabras y, aunque sé que yo también te dañé, hay cosas que me cuesta perdonarte...

Entonces anochece en el templo de Debod y me coges de las manos, te pones cariñoso y me dices cosas que consiguen llegarme al corazón, ¿cómo después de haber estado cuatro meses sin estar juntos me sigues conociendo tanto? Y entonces te abrazo y vuelvo a sentir que solo estamos tú y yo, ¡ qué contradicción! ¿Y si te beso ahora? ¿Volverás a repetirme que no es el momento? Entonces no arriesgo, te digo que tengo prisa y me voy. No miro atrás, no vuelvo la vista, huyo porque sin duda es lo que mejor se me da hacer. Tú mismo lo has dicho, el tiempo dirá y entonces yo dejo que el tiempo siga corriendo mientras me alejo de aquel mágico lugar pensando en las últimas horas que he compartido contigo...

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