20 de marzo de 2012

Un paso adelante.

Hacía tanto tiempo que no volvía a aquel lugar que ya había olvidado las sensaciones que despertaba en ella. Volver a aquel lugar significaba rememorar un momento de su vida que había tratado de enterrar desde que ocurrió. No sabía si se sentía preparada para volver. Sólo sabía que tenía miedo. Mucho miedo. Aquel reto podría ayudarla pero no sabía a ciencia cierta hasta que punto aquella vuelta al pasado resultaría beneficiosa y positiva. Allí empezó todo, sí, pero dolió. Dolió durante muchos años y aún, cuando lo recordaba, seguía doliendo. Ese momento había marcado un antes y un después para ella. Desde aquella tarde ya no había vuelto a ser la misma. Había confiado y se equivocó y de qué manera.

Pero había amanecido lejos de la ciudad y se vestía despacio pensando en la decisión que había tomado la noche anterior. Tenía que volver. Necesitaba saber qué fue lo que falló, en qué momento dejó de sentirse libre y de disfrutar sin cohibirse. El miedo seguía ahí y sentía el estómago encogido. Salió a la calle de puntillas para no despertar a nadie y recogió la bicicleta del garaje. Le esperaba un largo viaje y un duro reto al que hacer frente. Se puso los cascos y dejó la casa atrás. Haría frente a aquel momento. Lo conseguiría.

Eran las 12 de la mañana y el sol le golpeaba en la cara. Llevaba sus gafas negras y esa sudadera azul que tanto le gustaba. Estaba allí, sí, sentada en el sitio en el que había pasado todo. Alrededor ya no quedaba nada salvo ese árbol y la piedra donde se sentaron, el resto estaba destruído por el paso de los años. Sonrió. Allí ya no quedaba nada. Ya no era la niña que salió huyendo de aquel lugar. No necesitaba seguir buscando respuestas. Acababa de encontrarlas. Recordó. Lloró y se recuperó. Podía decirle adiós a esa parte de su vida, sabría que ya no volvería.

Recogió la bicicleta y puso rumbo a casa. Ahora que había encontrado un nuevo comienzo necesitaba tomar decisiones importantes. Necesitaba terminar de encontrarse a sí misma. Ya no quedaba miedo, ni odio, ni rencor por lo que tuvo que pasar. Quería volver a empezar. Quería recuperar todos aquellos años que él le había robado.  

3 comentarios:

  1. Me alegro muchísimo que esa chica haya encontrado el camino que había perdido cuando cogió un atajo y le fue peor.
    Me alegro de que ya ese pasado vuelva a ser pasado y quede más enterrado que nunca.
    Me alegro que ya no tenga miedo, ni odio ni ninguna mala sensación y vuelva a ser la chica alegre, sonriente y que se supera cada día.
    Esa chica que una tarde de Marzo conocí... =)

    Geli*

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  2. ¡Qué bien que ese pasado quedara enterrado! :)
    Espero que la chica recuerde todo lo que esta pequeña inocente le contó desde aquellos días de diciembre hasta aquel día de julio.
    Quiero que sepa que contará en ese nuevo tramo conmigo. Bueno, siempre y cuando ella quiera.

    Un beso!

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  3. Joder niña, me ha ENCANTADO *-*

    He de decir que adoro como escribes :) y la entrada ha sido fabulosa, por un momento he pensado que tú también ibas a empezar una historia, tenía un buen principio.. podría ser el camino en búsqueda de la felicidad :D

    Y eso que está genial ^^

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