28 de marzo de 2013

1/07/10

Las paradas del tren pasaban lentamente. El traqueteo continuo comenzaba a adormecerla. Se desvela un momento y pone la alarma de su smartphone para despertarse y no pasarse la parada. Los pasajeros la miran sorprendido. ¿Por qué aquella jovencita de la boina azul marino sonríe en un día tan triste como el de hoy? El tiempo no acompaña y la lluvia golpea el cristal del vagón dejando un rastro de gotas tras de sí. 

Pero ella está contenta a pesar del día, a pesar de todo. Madrugar y perder un par de trenes no han hecho que su preciosa sonrisa de dientes blancos se borrara ni un instante. Esa sonrisa sigue dibujada ahí, en sus labios rosados. Sabe que hoy es el día. Después de mucho tiempo separadas, en este día nublado y poco alegre volverán a reencontrarse. 

Mira la pantalla de su smatphone. Tiene un Whatsapp suyo preguntándole donde está. Como si su amiga no supiera que la puntualidad no es una de sus virtudes y que eso de que se le peguen las sábanas es muy normal en ella. 

¿Cuánto tiempo llevan sin verse? ¿Estará cambiada su amiga después de todo ese tiempo? Se pregunta la jovencita de la boina azul oscuro con la mirada perdida en el paisaje urbano que desfila en aquel día lluvioso ante sus ojos.

Aquel día será especial. Lo sabe. Han sido muchos meses de mensajes en Whatsapp y piques en las redes sociales, muchas promesas de volver a verse, muchas fechas barajadas...Todo desde aquella fecha, desde aquel 1 de Julio de 2010, tres años, ¡qué locura! piensa la jovencita. El tiempo ha pasado demasiado rápido y las cosas han cambiado mucho desde aquel primer día que se abrazaron. El primero de muchos. 

Han sido constantes visitas de la muchachita castaña a la capital y las de la pelirroja al pueblo de su amiga. Una amistad a pesar de la distancia, de los kilómetros, de las dudas, de los malos momentos y las constantes despedidas. Ambas lo piensan. Y es que han aprendido mucho la una de la otra y han crecido mucho en todo ese tiempo juntas (tanto en estatura como personalmente).

Y entonces llegan las bromas por Whatsapp mientras una va en el vagón y la otra espera en la estación de Atocha. Claro que no se cansarán la una de la otra, piensa la chica pelirroja después de leer lo que acaba de escribirle su amiga.

Sol. Una estación más y se verán. Abrazos. Besos. Reencuentro. Comienza la cuenta atrás...

1 comentario:

  1. Imbécil. Me haces llorar.
    ¿Sabes que? Por lo menos pude darte el abrazo que tantas ganas tenia. Con eso, mi dia ya fue bueno.

    Te quiero pequeña.

    L.

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