17 de marzo de 2013

Pero, ¿qué puede más?



Y entonces la vida se revela ante ti como un castillo de naipes que se derrumba. Todo lo que alguna vez había sido se convierte en algo que nunca más volverá a ser. Todo aquello que un día te hizo sentir en casa es lo que ahora sienta como piedras en esos zapatos tan cómodos que antes solías llevar. Pero esos zapatos ya no valen más. Las suelas están desgastadas y rotas de tantos traspiés. La parte superior, descolorida, te mira como pidiéndote una tregua antes de saber que será su fin. Esos zapatos, esos en los que solías sentirte a gusto para andar durante horas no son más que algo que ya no combina contigo. Cuando miras hacia delante ves el mundo de otro modo, un mundo en el que aquellos pobres zapatos tristes son cosas del pasado.

Una puerta se abre frente a ti sabiendo que debes tomar un decisión. Miras a los destartalados zapatos una vez más y te miras a ti mismo con esa seguridad en los ojos que hasta ahora no habías notado. Te desprendes, despacio, de los zapatitos grises desgastados sabiendo que dejas atrás un pasado que ya no podrás recuperar. Y al mirar hacia atrás, al intentar recorrer ese camino que hace tiempo anduviste, ya no está, ni el camino ni los zapatos. En su lugar se encuentra un nuevo camino, despejado, esperanzador y unas bonitas sandalias que te invitan a entrar en una primavera anticipada. Pero dudas, ¿y si las sandalias no te sientan tan bien como aquellos viejos zapatos? Y pruebas y se adaptan a ti como antes solían haces los tristes zapatitos grises, pero estas sandalias son fuertes, te invitan a salir al sol, te invitan a correr riesgos. Pero vas con cautela, poco a poco, ten con ten, porque siempre que estrenas unos zapatos nuevos sabes que pueden hacer daño.

Sigues ese nuevo camino. Un paso. Luego otro. Y entonces sin saber por qué tu sonrisa se ensancha y, aunque eches de menos los zapatos destartalados, aunque quieras echar la vista atrás y volver corriendo a por ellos porque te aportan esa comodidad que ahora extrañas, hay algo que te dice que, el tiempo al que aquellos zapatitos pertenecían, se ha acabado, que es hora de seguir aunque a veces se añore. Porque la vida continúa y es importante no dar pasos en falso y porque, cuando ya llevas la mitad del camino recorrido con aquellas sandalias, te das cuenta de que no es la comodidad lo que te hará feliz en la vida si no el poder de ser capaz de decidir por ti mismo qué es lo que quieres de tu vida y a manejar los recursos que necesitas para hacer tus sueños realidad.

 Y entonces ya no es tanto si los zapatos destartalados o las sandalias combinan contigo si no si todas aquellas cosas que antes solían importar tanto (el qué dirán, las dudas, el miedo a fallar...) tienen ahora tanta importancia como antaño solían tener. Pero no sólo eso, si no si, el resto de zapatos que antes se encontraban cómodos entre sí, siguen siendo importantes en la nueva vida que empiezas y si merece la pena estar a veces mal por personas que ni siquiera te recuerdan salvo cuando les interesa. Y es así, en la vida hay veces que hace falta desprenderse de ciertas cosas para poder continuar en el camino que nos llevará hacia la persona que queremos llegar a ser.

¡Adiós zapatos! ¡Bienvenidas sandalias! ;)

5 comentarios:

  1. Déjate de sandalias, zapatos... y prueba con unas buenas botas italianas, chiquilla. Coñas aparte, buena entrada y toca disfrutar de la vida, que "pa" dos días que son no merece la pena rallarse tanto.

    ¿Giros en la vida de 180º? Necesarios, y son parte de nuestra naturaleza. Así que los tenemos que dar.

    Quien no arriesga nunca gana. De todas maneras, siempre tendrás a tu Dani para preguntarte si hemos llegado ya.

    Un beso!

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  2. Miedo me das! Pero llevas razón, a veces hay que saber cuando hacer un cambio bastante duro en la vida. Solo espero que ese cambio te ayude a ti y sobre todo, te haga tan feliz como lo eras antes.

    A veces, solo se trata de decir y darnos cuenta de aquello que nos deja estancados y romper con ello. Pero nunca olvides que hay gente de aquella vieja época que sigue contigo cuando lo necesites.

    Un beso principessa.

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    1. Sabes que no me refiero a eso pero cuando tenga más tiempo te pondré al día de todo...

      Tal vez las cosas no sean lo que parecen y sea necesario dejar atrás algunas cosas que nos estancan para poder continuar.

      Tú nunca serás algo que deje en el pasado, nunca.

      Un beso, tesoro ;)

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  3. Sé feliz y no pienses en nada más :*

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    1. A veces no es tan sencillo no pensar. Sé que tú has estado en mi situación y el agún momento te habrás sentido así así que creo que eres la que me entiende mejor que nadie.

      Ahora soy feliz, mucho, pero me da miedo dejar de serlo cuando tenga que volver a la realidad después de nueve meses tan increíbles....

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