28 de noviembre de 2010

Lo sé.

Hay días en los que sientes que el mundo se te queda pequeño. Días en los que te ahogas en la rutina. Días en los que el silencio termina por asfixiarte. Días en los que lo que el día anterior lo era todo, ahora ya no es nada.
Días de frío y dudas. Días de lluvia y arrepentimiento. Pasear por la calle con la única compañía de mis pensamientos que no puedo decir en voz alta. Gente y más gente, y aun así sintiéndome sola, sola pero conmigo misma.
¿Acaso eso tiene sentido?
Y más días…Y más y más frío. Tú…desde el otro lado del pasillo mirándome a intervalos de tiempo. Yo…desviando siempre la mirada, pero a la vez mirándote de reojo.
Y nada excesivamente bueno, ni nada excesivamente malo que me haga replantearme un cambio. Y el frío sigue, como lo hacen mis pensamientos. Duermen cada noche en mi cama junto a las pasiones contenidas y los miedos que dejo en casa antes de salir a la calle.
Y continuas idas y venidas, retornos y despedidas, ilusiones y decepciones. Y yo me pregunto, ¿no es eso la vida? ¿Es la vida algo más que un juego de contraposiciones? Y de nuevo esa pregunta, ¿es posible que detrás de cada despedida haya un nuevo retorno? Y entonces veo esa sonrisa y lo sé.
¿Has conseguido encontrar tú también la repuesta a esa complicada pregunta?

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