13 de noviembre de 2010

Más allá del tiempo

Aún no soy capaz de recordar exactamente cuál fue el primer día en el que me enamoré de ti, de tus preciosos ojos, y de esa sonrisa en tu rostro que me hacía feliz, esa sonrisa que era lo último que venía a mi mente todas las noches antes de dormirme.
Creo que era otoño o tal  vez invierno…Apareciste de repente, sin avisar, y desde el primer instante en que mi mirada se encontró con la tuya supe que tenias que ser para mí, que no pararía hasta que estuvieras conmigo aunque sólo fuera una vez antes de desaparecer…pero te quedaste, y las hojas que caían de los árboles fueron poco a poco sustituidas por diminutos copos blancos de nieve…
INVIERNO…Recuerdo que hacía frío, pero tú siempre estabas ahí para arroparme, para hacerme sentir segura, de hecho nunca me pedias nada a cambio de todo tu cariño, sólo buscabas verme feliz muchas veces por encima de tu propia felicidad, y yo no me daba cuenta de que el invierno pasaba y tú seguías a mi lado como una constante imprescindible en mi vida. Cada día que pasaba a tu lado era una nueva aventura que vivir, un nuevo sueño hecho realidad, un día más que nos acercaba al cambio de estación, un día más en el que me daba cuenta de que todavía podía seguirme enamorando más y más de ti, y en el que no creía posible el hecho de dejarte de querer algún día.
PRIMAVERA…historias que florecen cuando menos te lo esperas, historias bellas y llenas de color, de alegría, de momentos increíbles y únicos, momentos de esos que sólo se viven una vez en la vida. Tener que elegir entre tú y yo y ser egoísta y quedarme conmigo, y por primera vez en todos esos largos meses compartidos gritarte cuando te alejas ‘‘TE QUIERO’’, ver cómo te paras en seco y recorrer la distancia que nos separa sólo para susurrártelo una vez más al oído, para que consigas comprender a la perfección todo lo significan esas dos palabras. Días y días que pasan; un amor, el nuestro, que cada vez se hace más fuerte, robusto como el tronco del más duro de los árboles, resistente incluso a las lluvias más torrenciales.
VERANO…Infinidad de te quieros mezclados con pasión y deseo, amor a medianoche escondido y sólo visible a la luz de la luna, amor difícil de llevar pero en el fondo amor del verdadero, de ese que ni la distancia ni las tentaciones pueden romper. Veladas largas y mágicas tirados en la playa observando el cielo y pidiéndole deseos a las estrellas, un deseo por cada noche a tu lado.
Y de nuevo OTOÑO…Y con las hojas de colores pardos, rojizos y amarillentos más recuerdos. Recuerdos de aquel día en el cual me miraste por primera vez, de aquel día en el cual vi en ti a alguien distinto a todos los demás, de aquel día en el que me enamoré de un extraño desconocido que me observaba desde de la distancia sin atreverse a decirme nada, pero también recuerdos de la primera sonrisa que me regalaste, de la primera cita, el primer roce inocente y cómo no, de aquel maravilloso primer beso que nos llevó al punto en el que nos encontramos ahora después de un año.
Y otra vez invierno, y primavera, y verano, y meses y meses sin fin a tu lado. ¿Y sabes qué? Que soy consciente de que si algún día tuviera que dejarlo todo por ti lo haría sólo por una única razón, la razón con más peso del mundo: que TE QUIERO y porque me has demostrado que da igual el mes o la estación del año que sea si seguimos juntos, porque no importa dónde ni cuándo sino con quién compartes tu vida y yo quiero compartirla contigo…
Asique no dejes que el invierno congele nuestros corazones, que la primavera haga florecer otro amor distinto al nuestro que pueda separarnos, que la distancia y las tentaciones del verano consigan acabar con lo que tenemos, o que las hojas del otoño se lleven consigo los recuerdos.
Pase lo  que pase no permitas que me olvide del sabor de tus labios y lo bonito que suena un TE QUIERO cuando sale de tu boca; pase lo que pase recuérdame siempre como una historia que resistió al paso del tiempo, como un cuento eterno, como una pequeña flor a la que diste vida con tus besos; y pase lo que pase nunca olvides que te quise, te quiero y lo seguiré haciendo hasta el día en el que el tiempo decida que ha llegado mi momento.
Y aunque algún día llegue ese momento y yo tenga que irme lejos, recuerda que nunca estarás solo, que yo siempre estaré contigo aunque no me puedas ver, porque sabes que mis te quieros no son palabras vanas dichas sin pensar, sino que son promesas de lo que fue, es y será, promesas que forman parte de una historia que siempre hablará de nosotros, de un amor más grande que el cielo y el océano, un amor tan inmenso como el firmamento, un amor más allá del tiempo…

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