9 de diciembre de 2010

Fiesta.

Una noche cualquiera de un frío invierno. La música sonando a todo volumen. La gente bailando al compás, levantando las manos, en corrillos o en parejas. Sólo bailan. Han dejado sus problemas aparcados en la puerta de la discoteca como dejarán los posibles arrepentimientos cuando salgan de ella.
Alcohol(quizá demasiado), secretos, confesiones, miradas, acercamientos, fotos, y música y más música. Sí, aparentemente, es otra noche más de fiesta. Sin embargo, para mí, algo ha cambiado.
Pero sigo moviéndome al compás de la música dejando mis rayadas atrás. Disfruto, me dejo llevar, río y me siento libre. No hay nada que pueda atarme y dejo que mi alma se desboque. Y me siento diferente: agusto, feliz...e inconscientemente, sonrío.
Es como si, de repente, nada de lo malo que me ha ocurrido en los días anteriores, pudiera estropearme ese momento mágico. Acababa de dar un paso adelante. Un nuevo paso hacia mi futuro...

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