24 de enero de 2011

Dejarse llevar...

Shhh...Calla. No digas nada más. Déjate llevar. Deja que te desnude lentamente, poco a poco, mientras tú y yo hacemos un pacto con tu sonrisa. Déjame hacerte enloquecer. Déjame besarte una vez más de esa manera, o quizá mil veces más.
Cierra los ojos. Deja la mente en blanco. No pienses en nada. Abrázame fuerte como sólo tú sabes hacerlo mientras desabrocho lentamente el botón de tu pantalón y noto como tu respiración se acelera; y recorro una vez más cada centímetro de tu cuerpo con mis labios.
Sé que dije que no volvería a caer en la tentación pero no puedo evitarlo, no puedo evitar desearte como lo hago. Hacía tanto tiempo que no me sentía tan bien con alguien...Hacía mucho tiempo que no perdía la cabeza del modo en que lo hago contigo y no tengo la intención de pararme a pensar en las posibles consecuencias. Quería seguir besándote en los labios, en el cuello...; recorrer tu torso desnudo con mis manos y hacerte enloquecer a ti también de placer.
Ven. Déjate llevar. Quiero que tu y yo juguemos a un juego arriesgado, un juego en el que ambos podamos perder. ¿Te atreves? Quiero que corramos riesgos...
Entonces dime sí y sígueme besando. Sigue haciéndome el amor despacio o rápido, de un modo salvaje, casi animal, instintivo y alocado. Y no dejes de hacerlo...Sé que nos tenemos ganas asique, ¿ por qué parar ahora? Yo sé que no voy a arrepentirme de cometer esta locura contigo. ¿ Y tú? ¿Estás dispuesto a enloquecer conmigo y a olvidar todo lo que nos rodea durante un tiempo?

Y entonces, sólo entonces estaremos únicamente tú y yo...Nosotros. Un duelo de piel contra piel.

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