5 de julio de 2011

Deslices

Una vez, un desliz. Pero, ¿dos? ¿Sigue siendo un desliz o simple casualidad?

Un salto al vacío. Correr en pos del rumbo de todo el mundo. Gritar libertad a los cuatro vientos mientras todos fingen que no me escuchan. Quemarme, pero hacerlo con él. Jugar a tener el control en el peligroso juego que disputamos. Tenerle hoy pero no mañana. Saber cuando decir no, se acabó, no quiero seguir. Saber rectificar un minuto después con un beso y un abrazo. Y acabar como habíamos empezado, siendo amigos, simplemente eso....¡AMIGOS! Sin complicaciones, dudas o reproches; perfectamente conscientes de las fichas que se van derrumbando mientras nosotros decidimos correr riesgos.

¿Azar o casualidad? O quizá, premeditación, ganas, deseo....

No lo sé, pero me gusta como me siento. Ya no tengo la necesidad de cortarme las alas o de intentar actuar de acuerdo a lo que quiero que piensen los demás de mí. Ahora soy libre para tomar mis propias decisiones, libre para decidir cuando sí, y cuando no...

¡Y es que la vida vale la pena cuando la vivimos de verdad  y sin volver la vista atrás!

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