27 de diciembre de 2011

Promesas Navideñas

¿Os acordais que os dije hace un par de horas que me iba a afrontar un reto navideño? Pues ya estoy de vuelta y tengo buenas noticias: ¡Ha ido bien! Uff, pensaba que nunca podría decir eso.  Pero supongo que deberé empezar por el principio para que lo entendáis...

¿Cómo describir mis sentimientos cuando hemos vuelto a abrazarnos después de tanto tiempo? Estoy segura de que, si no encuentro las palabras exactas, es precisamente porque ha sido así, indescriptible. 

Es de esas veces que no das el paso porque el orgullo te puede y crees que afrontar el problema, hablar con esa persona a la que tanto quieres e intentar arreglar lo que se rompió en un pasado no servirá para nada. Pero ahora, ahora que me hallo mirando la calle de noche iluminada por la tenue luz de las farolas y Goo Goo Dolls sonando en mi reproductor puedo decir que me siento increíblemente feliz de haber dado ese paso, de haberme arriesgado, porque os puedo asegurar que no habría podido ir mejor.

He pensado mil veces cómo sería ese momento, cómo sería plantarme delante de esa persona y decirla algo como ''me has decepcionado y no sé si voy a poder perdonarte'' y ver la tristeza y el arrepentimiento en sus ojos. Pensé que me saldría ser cruel, que no podría reprimir mi dolor y enfado acumulados durante los últimos meses pero no, cuando he tenido delante a esa persona sólo he querido abrazarla, decirla que la echaba de menos, que no me había sentido igual sin ella y que la quería más que a nada y a nadie. 

¡Dios si hasta a mí me suena moñas!

¿Sabéis? No he sido consciente de lo mucho que significa en mi vida hasta que me he encontrado hoy con dicha persona, cuando la he tenido delante y la he visto tan madura, tan mayor, tan independiente y, sobre todo, tan cambiada. Se ha convertido en la persona que siempre he querido que fuera y hoy me sentido más orgullosa que en toda mi vida. Hoy he comprendido tantas cosas que antes no entendía, hoy he crecido un poco más y me he sentido más humana, más sincera, más directa y más querida.

Las risas, contarse todo el tiempo sin estar al lado de esa persona, las mil y una muestras de afecto, el frío que no sentíamos y las pocas ganas de despedirse. Y la dolorosa pregunta de la última vez: ¿hasta cuándo? ¿Cuánto tiempo sin ver su preciosa sonrisa? 

Una tarde, unas horas de confesiones, de recuerdos, de consejos y buenos momentos que han conseguido borrar todo lo malo. Unas horas que han conseguido ganarle el pulso a todo el dolor escondido en las entrañas. 

Gracias, no sólo por la tarde de hoy; sino por el ''Te quiero'' que me has regalado después por whatsapp, por las promesas que nos hemos propuesto y que espero que cumplamos y por esa lista de propósitos que nos ayudaremos a llevar a cabo. Es una promesa, de esas que duran toda la vida a pesar de los baches, las dudas y la soledad. PROMETO ESTAR SIEMPRE A TU LADO.


2 comentarios:

  1. Oishhh! ¿Sabes qué pienso? Qué no te he dicho payasa porque no sabía el porqué, pero me alegro que lo hayáis solucionado...
    Te quiero petarditaa! :)

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  2. Gracias, cielo. Sé que tú lo entiendes mejor que nadie porque te he dado mucho la lata por el mismo tema. Gracias por estar ahí.


    Yo también te quiero.

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