13 de octubre de 2011

So...

Ven. Acércate. Recuéstate en mi pecho y cierra los ojos. ¿Puedes sentirlo? ¿Puedes sentir cómo mi corazón se acompasa al ritmo de tu respiración? Ahora vuelve a abrirlos y mírame. Sonrisa, ese es el maravilloso gesto que me regalan tus labios. Y te sonrío yo también mientras te sostengo la mirada.

El tiempo corre en el minutero mientras nosotros seguimos observándonos en silencio. Nada importa ya más que la suavidad de tus manos en mi piel y la caricia del aire que entra por la rendija de la ventana entreabierta. Unas notas se oyen a lo lejos. Es una vieja canción arrugada, gastada por los años pero bella al fin y al cabo. Tan bella como la calidez de tu verde-azulada mirada pero a la vez tan melancólica como un día sin tu presencia.

Recuéstate de nuevo y juguemos a soñar juntos. Empiezo primero: quiero, quiero, quiero....y entonces me doy cuenta de que, mientras siga pudiendo perderme en tu cuerpo, no hay nada más que yo pueda querer.

2 de octubre de 2011

Octubre

¿Sabes? Estoy acostumbrada a alejar a aquellas personas a las que quiero por miedo a herirlas, por miedo de no sentirme a la altura de lo que me dan...Huyo porque tengo miedo de enamorarme y de entregarme de manera plena a alguien; pero a tí te lo di todo y no puedo olvidarlo. No es que no pueda, es que no quiero.

Quiero besarte de nuevo, sentir que nunca te has marchado, quererte y que me quieras como antaño hicimos. Quiero dejar de huir, de esconderme, de fingir que no me importas, de inventar excusas para alejarte por miedo a volver a caer otra vez, por miedo a volver a enamorarme de nuevo e irremediablemente de ti. Tengo miedo a que tengas que volver a marcharte, a volver a perderte, a quedarme de nuevo sin ti, quizá por eso sea más sencillo decirte que no te quiero, así no querrás volver a verme y, aunque me duela, evitaré caer otra vez por el precipicio.

Pero no me siento viva, no me siento viva sin ti. Siento que actúo por inercia, que me dejo llevar y que actúo como si nada de lo que vivimos importara ya, pero no es cierto, creo que aún te quiero, que si me besas puede que vuelva a sentir lo mismo y no quiera separarme.

¿Qué es difícil? Eso ya lo sé pero quiero besarte una vez más. Quiero hacerlo para saber si aún sigo sintiendo lo que creo que siento por tí. ¿Y si no? Prometo alejarme, prometo dejarte ser feliz, prometo no volver a herirte...

25 de septiembre de 2011

Sábado de otoño.

Quiero cruzar la línea contigo. Una, dos o trescientas mil veces. 

Me encantas, me excitas, me apasionas, me llevas al cielo con tus besos, me haces sentir en el infinito cuando nos perdemos en mitad de la noche, cuando los demás siguen bailando y nosotros huimos de los ojos de todos ellos para estar juntos.

Una vez más nos dejamos tentar y caemos. ¿Y después? Después como si nada, volvemos, nos reímos y seguimos bailando...

Otra noche más. Y, ¡qué bien empieza el Otoño para mí!

15 de septiembre de 2011

15.

Cierro un capítulo, comienzo una nueva historia...sería lo más sencillo, ¿no? Pero sigo luchando, sigo escribiendo retazos de algo que sigo sin saber qué es y hasta cuándo durará pero mientras lo haga seguiré escribiendo, seguiré imaginando, seguiré queriendo pasar tiempo a su lado.

¡Qué fácil se antoja escribir cuando compartes tu vida con alguien que te inspira aunque esa inspiración llegue muy de cuando en cuando!

Llevas dos meses inspirándome palabras bonitas... ¿hasta cuándo te quedarás conmigo?

11 de septiembre de 2011

Nueve.

¿Qué me quieres? Yo también te he querido, mucho, no te haces a la idea de cuanto...He luchado mil veces en una batalla de cabeza y corazón y contigo siempre vencía el último. Durante cuatro meses y a pesar de las dudas, fuiste mi todo y supiste hacerme feliz como nadie. Ahora cuando te miro, cuando te tengo cara a cara y me preguntas qué siento por ti tengo dudas. He arriesgado mucho y debido a ello he perdido demasiado. He salido dañada, herida, lastimada; he sufrido lo que no está escrito con tus palabras y, aunque sé que yo también te dañé, hay cosas que me cuesta perdonarte...

Entonces anochece en el templo de Debod y me coges de las manos, te pones cariñoso y me dices cosas que consiguen llegarme al corazón, ¿cómo después de haber estado cuatro meses sin estar juntos me sigues conociendo tanto? Y entonces te abrazo y vuelvo a sentir que solo estamos tú y yo, ¡ qué contradicción! ¿Y si te beso ahora? ¿Volverás a repetirme que no es el momento? Entonces no arriesgo, te digo que tengo prisa y me voy. No miro atrás, no vuelvo la vista, huyo porque sin duda es lo que mejor se me da hacer. Tú mismo lo has dicho, el tiempo dirá y entonces yo dejo que el tiempo siga corriendo mientras me alejo de aquel mágico lugar pensando en las últimas horas que he compartido contigo...

7 de septiembre de 2011

1 de Septiembre...

¡Qué primer día de Septiembre más bonito!, ¿no creéis? Se han acabado las vacaciones de verano, sí, pero yo sigo teniendo una razón para sonreír. Una maravillosa razón que me ha demostrado que la espera merece la pena y que cuando sabes lo que quieres, aunque se metan terceras personas de por medio,  siempre sabes encontrar el camino de regreso a tu hogar y mi hogar lo he vuelto a encontrar esta noche bajo la atenta mirada de la luna, las estrellas y el frío...

Observar en la penumbra de la habitación su cuerpo semidesnudo a mi lado, una delicia; es observar esa paz que tanto me ha faltado este último mes; es saber que está ahí y no es un sueño; es...¡el regalo más increíble que podía hacerme Septiembre!

25 de agosto de 2011

Para un gran amigo.


Hemos superado un gran bache y aún seguimos siendo grandes amigos. He sido injusta contigo a veces y te he dicho malas palabras pero tú siempre has sabido entenderme y perdonarme.
Desde que llegaste me has demostrado que eres una bellísima persona y que vales la pena. Te hablo muy enserio cuando te digo que no sé que haría sin ti en mi vida.
Gracias por escucharme, por hacerme reír y por estar ahí a las buenas y a las malas incluso cuando soy dura contigo.
Pase lo que pase siempre podrás contar con mi amistad incondicional.
Te quiero mucho.

22 de agosto de 2011

Día 22

Ya no queda nada. Es la cuenta atrás. Sólo quedan unos días para que vuelvas: uno, dos, tres, cuatro...Sí, en cuatro días volverás a poner los pies en España aunque no sé cuantos días me quedan aún para poder abrazarte.¿Sabes? Estoy contando las horas que me quedan para volver a besarte, para ver esa preciosa sonrisa que tanto me gusta y para fingir que no te he echado de menos aunque no sea cierto.

17 de agosto de 2011

¿Qué hago si....?

¿Que hago si lo único que deseo es besar sus labios y perderme en su cuerpo? ¿Qué hago si no paro de pensar en él incluso cuando trato de mantenerme ocupada? ¿Qué hago si me molesta verle con otras chicas cuando deseo ser la única en su vida? ¿Qué hago si sólo soy capaz de pensar en él cuando beso otros labios que no son los suyos? ¿Qué hago si lo único que quiero es despertarme a su lado una mañana más?



3 de agosto de 2011

Día 2

¿Qué como me siento? Sola, abandonada, triste, desamparada, perdida sin ti. 

Hace dos días que te fuiste y es como si una parte de mí se hubiera marchado contigo. Nada me termina de llenar y el mundo me parece absurdo sin tu presencia en él. Me levanto por las mañanas y no tengo ganas de hacer nada salvo volver a la cama y esperar que los días pasen deprisa para volver a tenerte a mi lado. Es absurdo, lo sé, pero no puedo evitar sentirme así. 

Pero no puedo evitar estar al tiempo molesta y dolida. Te marchaste sin decir adiós, sin avisar, sin un ''te echaré de menos'', simplemente desapareciste de la faz de la tierra dejándome como recuerdo una noche a tu lado. Es injusto, ¿sabes? Es injusto que te evapores así, no vale, va en contra de lo que hablamos aquella última noche.

Pero que más da todo esto...Sé que al final te esperaré, seguiré esperando otros 28 días más a que regreses para abrazarte una vez más y volverte a dejar escapar por tonta...

29 de julio de 2011

Tormenta de verano

''Quiero ser...una hoja de tu diario con la esquina doblada, un escalofrío recorriendo tu espalda, ser un fuego tibio al que arrimarte en las noche de otoño. Quiero ser un transeúnte de tus calles solitarias....''

Corre bajo la tormenta de verano mientras esa canción resuena en su mente. No puede parar de tararearla, de sentirse identificada con cada frase.

Sí, quiere que él sea eso y mucho más. Quiere que pasen los años y él continúe a su lado, como si fuera el primero. Enamorándose cada día más y más, despertándose el uno al lado del otro cada mañana, compartir un pisito pequeño pero romántico en algún lugar de aquella ciudad que ha visto nacer y crecer su amor; levantarse cada día con el olor a café recién hecho y saber que él la espera en la cocina con esa maravillosa sonrisa que la encandiló el día que se conocieron.

Tampoco pide nada imposible...No han hablado del futuro lejano pero no la importaría envejecer a su lado, compartir su carrera con él, ir de vacaciones a una playa perdida del mundo, llegar a casa y saber que no está sola, que hay alguien que la espera y la quiere.

No, definitivamente nada en esta vida es imposible si se sabe lo que se quiere. Pero, ¿cuándo se atreverá a dar el paso y a decirle todo lo que siente? Se promete que algún día lo hará y ese sueño, ese maravilloso sueños hecho de esperas, cumplidos y sonrisas durante tantos meses se hará realidad...

20 de julio de 2011

Él.

Me desconcierta. Me hace reír. Me sorprende. Hace de una simple conversación algo tan interesante como un intercambio de opiniones. Es inteligente, comedido, cortés y atrevido cuando hace falta que lo sea. Me gusta la manera en la que me hace sentir. Consigue sacarme una sonrisa cuando aparece el puntito verde delante de su nombre en el tuenti.

Apenas lo conozco, pero creo que me gusta. Me siento como si flotara cuando hablo con él. Todavía no siento mariposas en el estómago, pero espero con ansias el día que abordemos nuestras conversaciones por chat cara a cara. Creo que entonces lo sabré, aunque me vuelva a equivocar quiero arriesgarme porque sé que puedo salir ganando y este chico me interesa de verdad.

14 de julio de 2011

Plastic World

Tacones. Vestidos cortos. Trajes de etiqueta. Glamour. Superficialidad. Falsas apariencias en el ambiente.

Una noche. Humo y litros y litros de alcohol mezclados con frases inconexas y piropos baratos. Noche insulsa, sin sentido. Otra más de aquellas noches que se repiten desde hace unos cuantos meses. Todo pierde el sentido al cruzar la puerta del local de turno. Mismo ambiente. Mismas actitudes. Mismo tipo de gente. Chicas que se dejan llevar en busca de una oportunidad, sea la que sea e implique lo que implique. Hombres que se aprovechan de las buenas intenciones de ellas, que juegan a tenerlas, a hacerlas sentir dueñas de la situación cuando son ellos los que llevan las riendas.

La misma historia de siempre. Nada nuevo, interesante o distinto, ¡para qué variar! Todo ese teatrillo se difumina en el humo que sigue inundando el local, entre las copas de whisky de más, entre las risas escandalosas que anuncian el preludio de otra noche desenfrenada...

Ella es diferente. Se siente dueña de sus decisiones mientras mira de nuevo su vaso de whisky ahora vacío. Observa la situación desde las puertas de acceso al lado oscuro de la lujuria, la avaricia y la compraventa de sentimientos y comprende que no cruzará la línea, que no se dejará embaucar, que conseguirá lo que se proponga por méritos propios y que nadie será jamás dueño de su vida.  

12 de julio de 2011

28 de junio

Aún pienso en él con lágrimas en los ojos. Aún después de todo el tiempo que ha pasado tengo ganas de volver al principio y vivir mi historia con él. Cambiar los errores. Jugar a ser más honesta y sincera. Quererle sin reservas, sin miedos. No dejar que nadie rompiera la magia que había entre nosotros. Dejarme llevar y ser suya para siempre. Suya y de nadie más. Ser lo que siempre fuimos a los ojos de todos: la pareja perfecta. Despertarme cada mañana a su lado sin preocuparme de cuándo se volvería a marchar, sin contar las horas que aún me quedaban de su cariño...

Le quiero, sería mentira si dijera que no lo hago. Pero es cierto que, aunque lo haga, no puedo cambiar el pasado. Sé que tengo que vivir el presente con la frente bien alta y aprender a pasar página definitivamente en el futuro. Por muy duros que sean los recuerdos, aunque me repita mil veces que se arrepiente de haber estado conmigo, aunque convivir con él día a día sea un desafío...tengo claro que no quiero olvidarle, ni a él, ni todo lo que vivimos. Quiero seguir pudiendo mirarle a los ojos sin arrepentirme de la decisión que tomé, aunque él me haya acabado destruyendo por dentro.

Es una decisión estúpida, lo sé, pero tengo claro que no quiero borrar ni uno solo de sus instantes en mi vida aunque eso incluya miradas de recelo, venganza y duras palabras por su parte. Seré más fuerte que las circunstancias. Lo haré por lo que fuimos y por lo que nunca más volveremos a ser...

5 de julio de 2011

Deslices

Una vez, un desliz. Pero, ¿dos? ¿Sigue siendo un desliz o simple casualidad?

Un salto al vacío. Correr en pos del rumbo de todo el mundo. Gritar libertad a los cuatro vientos mientras todos fingen que no me escuchan. Quemarme, pero hacerlo con él. Jugar a tener el control en el peligroso juego que disputamos. Tenerle hoy pero no mañana. Saber cuando decir no, se acabó, no quiero seguir. Saber rectificar un minuto después con un beso y un abrazo. Y acabar como habíamos empezado, siendo amigos, simplemente eso....¡AMIGOS! Sin complicaciones, dudas o reproches; perfectamente conscientes de las fichas que se van derrumbando mientras nosotros decidimos correr riesgos.

¿Azar o casualidad? O quizá, premeditación, ganas, deseo....

No lo sé, pero me gusta como me siento. Ya no tengo la necesidad de cortarme las alas o de intentar actuar de acuerdo a lo que quiero que piensen los demás de mí. Ahora soy libre para tomar mis propias decisiones, libre para decidir cuando sí, y cuando no...

¡Y es que la vida vale la pena cuando la vivimos de verdad  y sin volver la vista atrás!