10 de noviembre de 2011

Domani

Nerviosismo...ese estado en el que te encuentras cuando te tiemblan las manos y no paras de dar vueltas de un lado para otro en la cama sin poder dormirte, cuando mueves los pies continuamente y no paras quieto ni un instante. 

Tienes ganas de que sean ya las 8 de la tarde de mañana para estar con él a solas fuera del ambiente de todos los días y, por qué no, conquistarle, hacerle reír, mantener una conversación distendida sobre cosas banales... 

Es increíblemente guapo y atractivo (pero eso ya lo sabías cuando lo conociste el primer cuatrimestre del año pasado). Te encanta como te mira con esos preciosos ojos verdes cuando se dirige a ti en clase con esa melodiosa voz que hace que te tiemblen las piernas y se te ilumine el semblante. Su manera de moverse te hechiza y hasta has soñado un par de veces con él.

¡Qué ganas de que llegue mañana! Y entonces...ILUSIÓN EN ESTADO PURO. Los ojos comienzan a brillarte, no tienes ni idea de que vas a ponerte para estar guapa para él sin que se note que te has pasado horas delante del espejo y saber que no podrás dormir esta noche sólo de pensar en lo que te espera mañana. 

Entonces será el momento de vuestro encuentro, en una noche de un jueves de otoño en la capital, te saludará con su precioso acento italiano y volverás a derretirte mientras te dejas llevar por luces que se apagan, recuerdos y sueños. 

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