5 de noviembre de 2011

Suma y sigue.

¡Qué diferente es todo ahora! 

Hace unos días quería olvidarse de todo, marcharse lejos y no volver nunca a aquel lugar que durante los últimos días la había hecho tan infeliz. Simplemente quería romper con su vida de golpe, borrar todos aquellos recuerdos a su lado y no tener que volver a sentirse como se había sentido (la segunda opción de su vida, el trofeo que siempre había codiciado).

Ahora todo era distinto. No se sentía la misma, eso estaba claro; pero había sido capaz de hacerle frente a las dificultades y, aunque sabía que lo echaría de menos, no estaba dispuesta a que la volviera a dañar de nuevo. Sí, es cierto que para todos los que les rodeaban sería más fácil que siguieran actuando como si todo aquello jamás hubiera sucedido, pero para ella no era así. Hacerle frente y decirle mirándole a los ojos todo lo que pensaba sobre él la había hecho fuerte, no esperaba sentirse tan autorealizada después de aquello.

Una hora y diez minutos a su lado en aquella clase sin duda no bastaban para que el enfado se disipara o quizá sí (joder! estaba echa un lío). Sabía que él se esforzaría para que las cosas volvieran a ser como antes pero, ¿realmente quería eso? ¿Realmente quería volver a lo de antes?


Seguía con su idea en la mente de romper con todo y volver a empezar, al fin y al cabo era la mejor opción que se le presentaba ahora mismo. Lo que no sabía es que, cuando uno menos lo espera, sucede algo que le vuelve a dar sentido a todo lo que, hace apenas unos minutos, no lo tenía. 

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