17 de noviembre de 2011

One last time.

Cuando decidió dejarlo todo se dio cuenta de que todavía era demasiado temprano para la hora de su muerte. No había pensado aún qué le iba a decir a la gente que la importaba, aunque quizá lo mejor fuese marcharse sin incómodas despedidas. Podrían tratar de disuadirla y no llevar a cabo su decisión y no pensaba dejar que eso sucediera.

Llenó la bañera a rebosar y poco a poco se fue sumergiendo en el agua ahora caliente hasta acomodarse. Agarró el frasco de pastillas que tenía a su lado y fue ingiriendo una a una. Una pausa, cinco pastillas. Seguir hasta que el bote estuviera totalmente vacío.

Nunca se había parado a pensar cómo sería su muerte pero sin duda aquella era una manera dulce de hacerlo. Estiró el brazo para subir el volumen mientras Don't you remember de Adele sonaba en el reproductor del teléfono. Se dejó llevar por la letra. Una estrofa más y luego acabaría todo tal y como había planeado. Y después nada, sólo silencio.

En la cocina una única y escueta nota que rezaba: ''¡Adiós! Me he marchado''. Y tres lágrimas emborronando las letras en negro. ¡Para qué complicarse en largas enumeraciones y recuerdos! A nadie le perturbaría su muerte es más, muchos se alegrarían de ello. Su marcha pasaría inadvertida como todo de ella hasta el momento. Su vida ya no valía la pena....

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